martes, 27 de diciembre de 2011

Abrígame en este frío invierno...

Sierra de Albarracín'11
este año te has instalado en mi. Lo noto por mi respiración, porque suele estar más entrecortada que nunca. Lo noto porque tu frío se ha mudado a mis mejillas y mi nariz parece un congelador o un polo de fresa. Porque mis pies necesitan un forro polar que los abrigue o el calor corporal de otros que los proteja de las corrientes de aire. Lo noto porque tengo más ganas de llorar que nunca, me encuentro más triste, porque no sé si esto es lo correcto, porque no sé aún si este es mi sitio. 
Porque la niebla se cuela entre mis retinas y me hace dibujar paisajes interiores y recordarte en todas las canciones, porque el mar está más lejos que nunca y el vaho alimenta los espejos, porque la gente dibuja corazones en los retrovisores y lleva bufandas de colores y abrigos de plumas. Porque ahora lo que apetece es un té caliente o el caldo de la abuela. Y envolver los regalos de navidad con cintas y papeles con arbolillos y estrellas que brillen. Y recorrer la calle mayor en busca de sonrisas, de la mano del chico que más te gusta en el mundo, descubrirte con la mirada en los vestidos de los aparadores y perderte por las librerías y las tiendas de decoración de Navidad (entre papás noeles y muñecos de nieve y luces intermitentes).
Te has instalado en mi porque las ciudades duermen y en mi casa sólo hay altavoces. Haz que este grito de amor desesperado que llevo dentro salga y consuélame. Ciérrame los ojos y devuélveme. Cántame canciones para que te quiera y sácame este miedo a ruborizarme, despiértame y dime que en invierno también vale la pena vivir. También sirve de algo soñar. (sobretodo si tienes con quien compartirlo luego). Y yo quiero hacerlo. 

miércoles, 14 de diciembre de 2011

A veces todo vuelve a comenzar...

Cambrils.

Hubo un día que mi corazón se cansó de pedalear. Y cuando ya parecía que no había más solución que desesperar, volviste. Recuerdo nuestro día en mi casa y que prometiste que te quedarías si lo hacíamos los dos. Recuerdo abrazarte fuerte, mucho más que nunca. Dormir junto a ti en mi cama y decirnos todas aquellas cosas que echábamos de menos. Recuerdo también, los días de después. El día del apagón. De releer tu carta en mi ordenador y sentir como el mundo se desvanecía. Cómo entonces supe que me habías esperado demasiado y que tu miedo era algo innegable. Recuerdo que todo empezó a temblar, incluso mis pies y que tenía ganas de llorar pero no quería. Recuerdo escribirte y suplicarte y es que mi corazón a tu lado latía tan fuerte que entonces parecía ahogarse. 
Recuerdo octubre y nuestra decisión. Y tus besos en mi mejilla viendo los fuegos artificiales. Y hablar y hablar. Que el tiempo se detuvo en nuestras bocas. Pasear de la mano y escribirte que me daba miedo quererte demasiado pronto. Nuestra noche en la montaña y nuestras fotos dándonos besos, bailando entre hojas de otoño.
Recuerdo noviembre y mis noches contigo. Los dos. Deseándonos. Recordarte en mi piel.
Y ahora en diciembre, confesarnos que tenemos ganas de nosotros y que vivimos en la ciudad de los enamorados, dicen por ahí que suele estar a tres metros sobre el cielo.  Y yo creo que no nos importa ser pastel y volvernos fucsia. Porque, ahora, mi corazón tiene más ganas que nunca de pedalear, sobretodo si es a tu lado. 

jueves, 1 de diciembre de 2011

Querer del verbo darte gracias :)


Ya sabes que el primer día que te vi, nunca hubiese imaginado nada de esto; pero la verdad es que creo que contigo he crecido. He aprendido a ver las cosas desde otro punto de vista, he aprendido a conocerme un poco más y a saber distinguir entre lo que quiero y lo que no. He aprendido que las cosas a veces tienen que fluir y que se debe saber luchar por un fin. Porque el verbo querer siempre es mucho más valioso e importante que el poder. 
Yo contigo estoy dispuesta a conocer y crear historias. A despertarme contigo por las mañanas y dormir abrazados durante horas. A que mi lista de cosas (que escribí unos años atrás) pueda hacerse realidad. Coger un día el coche y que me sorprendas. A que aunque te hable de libros y películas pastel, el espíritu aventurero también me gusta, y si tu estás ahí para protegerme aún me dejo llevar con más ganas. Sabes, puede que odie el invierno -no porque me resfrie más- pero si me llevases a una casita de madera, con luces y calefacción entre montañas y mucho amor creo que me enamoraría más de ti. Con desayuno en la cama incluído, y un bol gigante de café con leche. O dejarnos perder y encontrar un sitio al que volver, uno nuestro, uno en el que podamos grabar nuestras iniciales. Y componer nuestra banda sonora. Si tuviese que escoger un sitio, sería con mar.
Nunca he sabido describirme en un regalo. Pero me encantan las bufandas de lana con las que puedes darte tres vueltas al cuello, me encanta hablar sobretodo mientras conduzco y escuchar música y cantar. Me gusta aprender a hacer postres y pasear. Las estrellas y la luna cuando despliegan su manto en el cielo. Me gustan los charcos y esas botas de agua que se han puesto tanto de moda. Los pendientes pequeños (pero no minúsculos). Hacer fotografías y "lomografiar" y me encantan las cámaras polaroid. Poner mis pies encima de los tuyos y bailar, que me seduzcan y sorprendan. Escucharte entre suspiros y que me compongan versos y estrofas, rimas de Bécquer. Nunca he sabido describirme en una frase, en una palabra, en un sentimiento.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Especialidades...

Alma adoraba los atardeceres, decía que verlos desde el acantilado era como sentirte mejor persona. Era como tener alas y poder flotar en medio del mar. Como cerrar los ojos y perderse por el cuello de Pablo. Recorrer su clavícula dándole besos lentos. 
Luego, sacaba del bolsillo de su abrigo la cámara de fotos y retrataba instantes, envueltos de poesía, porque aunque no hubiese nadie recintando, el suelo huele a poesía-decía. Sus ojos marrones son poesía. El sabor de sus labios de rojo mermelada. Explosiones de colores en el corazón, fuegos artificiales en su interior. Girar la vista atrás y verle dando de comer a los patos del estanque y volver otra vez a la infancia y ver  a su abuela diciéndole "Alma,cariño, te vas a caer". Y comprender, que aunque a veces le quiere matar otras muchas le abrazaría tan fuerte, hasta quedarse sin respiración. Que no puede haber nadie más que le prometa un fin del mundo lleno de atardeceres en rincones bonitos. 

"Si pudiera explicarte todos mis silencios,
sólo son laberintos en los que te pierdo, 
iría por ti, como hacen los valientes"
(Los valientes-McEnroe)

jueves, 17 de noviembre de 2011

Prometo cuidarte

Tiene motivos.

Primero está triste y quiere llorar y luego escaparse. Y, segundo sólo hace que acordarse de ti. Aunque haga cinco minutos que nos hayamos visto, da igual. Él esto no lo entiende. Quiere tenerte cerca todo el tiempo. Y que le des abrazos suaves y besos en la frente y le cantes flojito al oído. Mi corazón te quiere, estoy segura de ello. Le cuesta expresarlo con palabras. Pero te quiere. Y quiere dormir a tu lado y sentir tu calor cerca. Quiere escribirte tonterías y cosas bonitas en mensajes o en versos. 


Luego vuelve a tener ganas de llorar y explotar. Y se inventa como excusa que vuelve a necesitarte. Pero no porque quiera explotar, sino porque quiere sentirte latir. Y ahogar entre suspiros este dolor que siente. Que quiere volver a encontrar un montón de motivos para sonreír, porque si. Y quiere que tú estés allí. Quiere hacerte parte de esto, de su tristeza y desolación; de las ganas que te tiene, de no dejarte ir. De compartir contigo, sin motivo, todos los besos que se ha inventado para ti. 

viernes, 11 de noviembre de 2011

Dream a little dream of me...


A veces, cuando estoy sola me acuerdo de ti y es como si mi mente pudiese transportarme a cuando estamos juntos. A cuando el sábado pasado te latía el corazón con intensidad y yo sólo pensaba en si era el momento indicado para decirte cosas bonitas. La clase de cosas que hacen que tu corazón explote de alegría y lata a mil revoluciones por minuto. Pero luego pensaba en todas las clases de miedo que tengo y que me hacen tirar para atrás. En como sería mirarte a los ojos y decirlo y que sonrías y luego me beses y lo hagamos lentamente. Y me lo digas, me digas todas esas cosas bonitas que dices que tienes guardadas y que crees que es demasiado pronto. Entonces, es cuando siento que todo tiene que ser así que esto es lo que quiero, siento como si saliera de mi una luz especial, como si fuéramos más que amantes de nuestro círculo polar particular, como si tu fueras mi Otto y nos diésemos besos de esquimal e ir corriendo por pasajes oscuros en busca de adrenalina y gritos en un concierto, en Montjuic por ejemplo. O enseñarte el lugar perfecto para ir a gritar y volver y hacer nuestro el sitio y hacernos fotos espectaculares de nuestros besos, de nuestra luz. Apretar bien nuestras manos, abrigándonos del frío entre abrazos y edredones, entre desayunos y cenas y llamadas de teléfono. Y que me escribas mensajes bonitos, que me despierte o me acueste a tu lado y me digas "carinyet" al oído (entre otras cosas). 

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Dónde no llegan las palabras.




¿Puede explotarte el corazón de tanta tristeza?
No se que me pasa. Bueno sí lo sé. Estoy triste, muy triste. Y apática. No tengo ganas de nada, sólo de tumbarme en la cama y que me abracen, que no dejen de hacerlo. Me escondo detrás de películas sensibleras para llorar y pido sin hablar que me lleven a un lugar en el que pueda gritar, vaya. Y no es por el tiempo, que parece que va a llover y parece que va a empezar el frío y todo se vuelve de color gris, que va. Me da exactamente igual el tiempo. Sólo quiero que esta angustia pare. Sólo quiero  que las cosas se solucionen. Que los días de chubascos interiores se borren y aparezcan algunos rayos de sol. Que podamos correr y correr por prados verdes en lugar de estancarnos entre hormigón.
Que cedan las discusiones. Que abramos los álbumes de fotos y recordemos que en algún momento fuimos felices, aunque no vuelvan esos tiempos, no importa. Pero que todo se solucione, aunque venga una muy mala temporada. Pero que se acabe. Que no me importa el dinero si se puede cambiar por ser feliz. 


fotos

sábado, 29 de octubre de 2011

Atmósferas

Puigcerdà
Y nos encontramos danzando en mitad de un otoño lleno de besos y abrazos. 
Y ahora mismo, no hace falta más. 
Sólo tú y yo.

(James Morrison)

martes, 18 de octubre de 2011

Son cortos (I)


Julia solía recordarme la luna, cerrábamos los ojos y nos teletransportábamos a otros planetas. A veces, éramos astronautas perdidos en mundos de papel albal, otras en celofán. Pero en realidad,no nos movíamos de su cama. Las noches se convertían en semanas y nuestra vida en sueños con los ojos abiertos. Si algo teníamos claro, es que habíamos nacido para encontrarnos en corrientes circulares. 
Un día recuerdo que nos despertamos en París. La vuelta se hizo infinitamente dura, Julia no quería volver y yo sólo quería verla sonreír. Así que decidimos mudar nuestros corazones. Aún hoy estamos de traslado. 
Este es nuestro gran viaje a la felicidad

"Seguirem somiant
Escoltarem la llum
Mentre el món és mou dintre els teus ulls 
"
(Sopa de Cabra)

miércoles, 12 de octubre de 2011

Vocabulario incierto

Ametlla de mar. Oct'11

Desde que tengo uso de razón, hay verbos que siempre me han gustado. Por ejemplo: reír, acariciar, sentir, escribir, bailar, extrañar, leer...Sin embargo, hay otros que no acabo de entender, que intento encontrarles el verdadero significado, incluso el diccionario parece no enterarse de nada. ¿Qué esconde el verbo CONOCER? Me tiene intrigada. Anonadada. De entre las 4 aceptaciones que he encontrado, verdaderamente correctas, he escrito lo siguiente: 

"1.Yo te diferencio y te distingo entre la multitud. 2. Te siento aunque estés lejos y experimento la sensación de extrañarte. A veces, 3. hemos tenido relaciones sexuales y esto nos ha hecho conocernos de alguna manera. 4. En alguna línea temporal nos hemos advertido y entendido y hemos sabido rectificar a tiempo o equivocarnos a destiempo. Quizá nos hemos equivocado más de lo hubiésemos querido, pero eso no lo sabíamos. Hemos empezado por algo. 
No sé si es tan fácil conocer a alguien como dicen. Conocer es de esos estados a los que es difícil llegar. Realmente difícil. Y cuando consigues una cosa difícil, luego ya no quieres perderla, no?"

Entonces, ¿queremos realmente conocer a alguien?. Yo quiero que tú si (me conozcas). 

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Haz lo que sientas, haz lo que quieras...

Sitges
Te duelo. Esto nos está sobrepasando. 
Hablamos y hablamos sobre lo de ser amigos y ya está. Y lo intentaríamos y nunca resultaría. 
Te morirías por dentro sin poder abrazarme dices. Y la premisa principal a todo esto de ser amigos, es sobretodo sin abrazos. Y que no podamos contarnos nada acerca de nuevas amistades de sexo opuesto o sobre cenas en otros pisos. Luego la rabia se apodera de nosotros. Los dos sabemos que lo mejor sería eso, ser sólo compañeros. Pero quién quiere arriesgarse primero? ¿Quién quiere dejar de sentir en los abrazos y los besos? ¿Quién quiere dejar de pensar en nosotros hoy? En que pasaría si mañana nos levantáramos y decidiéramos borrar el número del otro o bloquearnos en facebook. ¿Dónde quedarían los sábados en la cama, las piscinas con burbujas, las duchas compartidas, las fantasías...?
Quiero tenerte aquí y ahora. Odio tener la sensación de equivocarme cuando estamos separados y que el tiempo se detenga cuando quedamos. Hacerme la dura contigo y mostrarme distante para que las cosas no se descontrolen, pero no podemos evitarlo. La línea invisible que nos separa es mucho más fuerte.
Yo juego con las palabras y los dos con los sentimientos. No se si podremos escaparnos. Y cuánto nos va a costar esto, cuánto nos va a doler. 
Lo que sé, es que ahora quiero hacerlo, quiero equivocarme más veces, más si es contigo. Que esto es como un vicio que no queremos dejar. Algún día encontraremos el antídoto que nos alejara. Y eso me da más miedo que toda esta montaña rusa de corazones. Que mi período de prueba de separarnos me hizo desear más lejos, escucharte en las canciones de la radio y compararte con los otros.  Y esto es mucho peor que desearte cerca y creer que de momento podemos seguir siendo dos valientes que seguirán saltando por las ventanas. ¡Agrrr...!

jueves, 15 de septiembre de 2011

Para los que no se cansan de pedalear.

Cambrils
Mi corazón y yo seguimos sin entendernos. O puede ser, que no nos entiendan. 
El día que mi corazón se encuentre con algún otro y se entienda, el universo dejará de ser infinito y las noches serán más reversibles que nunca. Llegaremos a 1999 gritando de emoción y dejaremos marcado el año en el que nacimos, los dos. 
Mientras tanto, he llegado a la conclusión que con los parches que lleva encima, por un tiempo es más que suficiente. Si hay algún corazón desconsolado o ardiente de nuevas emociones esperando encontrar(me) que de el primer paso, que yo ya daré el segundo si es necesario. Pero aviso importante para marineros y pilotos "no quiero encender las luces ni el frenado de emergencia", así que con precaución amigo conductor. Que a mi corta edad no quiero volver a hacer de tripas corazón. 


Esto ya es septiembre( en estado puro)

martes, 6 de septiembre de 2011


De la magia que había en esas palabras y la ilusión en nuestros besos. De cómo me cogías de la mano y yo por dentro me sonrojaba. Me acuerdo bien de todas aquellas miradas que se perdían entre los dos y aquellas sonrisas galácticas que nos envolvían. De todo lo que sentíamos al comienzo y cuando todo tenía que funcionar. De lo seguros que estábamos al principio, una seguridad camuflada por incertidumbre. De las tardes en aquel bar y de nuestro "meeting point" (como si estuviésemos en Berlín).  De aquellos bailes que nos prometimos y del francés que dejé olvidado en aquella playa.
Me acuerdo bien de aquellas noches que no queríamos que terminaran. De jugar hasta casi el amanecer y de la hora exacta en la que el camión de basura nos acompañaba desde la ventana de un noveno. De las fotos que no llegamos a hacer desde ahí. De la música que se quedó. Que se ha quedado. 
Me acuerdo de las cartas que te he escrito, des de que aún éramos invierno. Des de que éramos frío y no con manta y peli. De las que hemos visto alguna vez en el cine. De la cotidianidad que me hace recordar que ahora he tenido que inventarme un vocabulario (imprevisto) para poder canalizar todas aquellas cosas que pienso contarte. Todo aquello que me alegra y me rompe por dentro. De las cosas que me gustaría escucharte decir, ahora o once meses después, no sé. Del "no puedo dejar de respirarte". Y sigues estando aquí. "No quiero verte todavía" e irme sin despedirnos. Imaginar que dentro de esos once meses cuando a los dos nos reviente el pecho de alegría, podamos mirarnos a la cara y sigamos sintiendo que no sirvió de nada escapar.
...Y recordar que fui yo la que escribió que septiembre lo cambiaría todo. Verso acabado.
(no sé porque ahora que debería dejarte ir, quiero escribirte más que nunca)

lunes, 29 de agosto de 2011

Tu presente no ocupa lugar en mi tiempo.

Respirar.
Ver los cuerpos flotar. El agua cristalina de la piscina. El sol brillando y chocando con mi piel. Intentando que los rayos se cuelen y le den algo de color a mi pálida cara. Para evitar un poco más el bronceado artificial de cuando llega septiembre. Las microgotas que mojan mis pies, la hierba más verde que nunca, la brisa que hace mover mi vestido veraniego, de florecillas. El estampado de moda. Tumbarme boca arriba en la hamaca. Y no dejar de oír el chillido de aquel niño que le pide a su madre un helado. Qué duro el verano para ellas. Y que bien me sienta a mi. Parece que las preocupaciones que sigues acumulando durante el año no se noten tanto. La tranquilidad con la que duermes por las noches, dormir con la ventana abierta y los pies tapados, y la suave transparencia de las sábanas abrazándote. Los viajes en coche con las ventanillas bajadas y las anécdotas de los viajes, que parece que sientan diferente, aunque en el espacio tiempo las ciudades no cambian, si eso, sólo mejoran. 
Luego vuelves a cerrar los ojos y sigues tarareando esa canción que tan poco te gusta "la del verano" pero que has bailado hasta la saciedad en la pista de baile y te maldices por haber perdido los cascos del móvil y por no haberte comprado aquel nuevo que hace días que miras en internet. Con los 8gb de memoria interna. Wow! Una sonrisa se te escapa de la boca, a pesar de que le echas un poco de menos. A pesar, de que parece que él a ti no. ¡Que estúpida te sientes! Pues esta vez las montañas no van a ir hasta Mahoma. 
Respiras más hondo y te imaginas de pie frente al mar, con tus uñas pintadas, el sombrero de paja, tu bikini preferido y un cofre lleno de ilusión y sonrisas por repartir. Y las ganas de bailar entre las sombrillas de colores. 

sábado, 20 de agosto de 2011

And the boys go on an on...

Con Fede nunca nos enfadábamos. Él me daba abrazos cuando papá y mamá gritaban en casa. 
Cuando él se fue, se rompió todo. Un pedacito de mi corazón explotó. Los gritos continuaron y las lágrimas se han ido acumulando hasta hoy. Fede siempre me decía que se iba porque se había hecho mayor y era lo indicado. Pero cuando crecí, comprendí que se había ido porque los tapones en las orejas ya no funcionaban, que aguantar la rabia no era la solución indicada. Comprendí que se iba porque los viajes empezaron a hacerse cuesta arriba, que no se podía viajar sin tener que pelear. Que siempre era lo mismo. Que siempre sigue siendo lo mismo. 
Fede decía que él quería buscar su camino. Que a veces ser libre significa escapar. Escapar de aquello que nos duele y que aunque sigamos callados la llaga sigue ahí. Decía que ser libre significa ser prisionero de uno mismo, que nunca iba a olvidarme(nos), pero que su llama interior se estaba apagando y quería vivir su vida, sin hacer ruído, sin gritar, sin ahogarse en suspiros. Que sufrir por algo que no había elegido no era el camino que quería seguir. 
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Hoy, años después, soy yo la que quisiera escapar. A la que le gustaría tener el valor de despertarse mañana y decidir que quiere un cambio radical en todo. La que quiere prometer que volverá, que seguirá haciendo lo mismo que antes pero que se tomará las cosas de otra manera, con otra visión.  A veces, quisiera volverme insensible. Pensar que puedo llegar a cambiar mi mundo...que realmente SI se puede ser libre, sin tener que escapar. 

Y mientras, seguía escribiendo absurdas historias de (des)amor en restaurantes, para evadir la mente...

martes, 2 de agosto de 2011

Ahora dicen que el pasado no puede volver...

Él dijo: "voy a quedarme aquí todo octubre, voy a hacerte entender la canción". Y llegó noviembre y desapareció. 
En febrero dijo que volvía, esta vez en serio. Pero ella ya había sufrido su duelo. Su corazón ya no respondía a más horas de porqués. Él dijo que le explicaría los motivos de su ausencia, pero ya no importaban. El punto y final estaba demasiado bien definido. 
Llegó abril "de momento abril", los cambios de temperatura y la primavera se apoderaron de un sentimiento de alegría extremo y sin querer apareció un nuevo "él". El acercamiento, el saber y no saber, el querer y poder, los abrazos, París, los fines de semana, la playa, las noches con cena incluida, las sesiones de cine en su casa, abrazados, nuestro lugar, nuestros puntos débiles. Y luego están: las canciones que no cantamos, los versos en francés que no pronunciamos, los quilómetros de alcohol que nos perdimos, las miradas que ahora se evaporan en el aire. Mis viajes en los que a veces apareces tú. Los recuerdos y lo que querríamos recordar, los recuerdos que inventamos en nuestra mente, las fiestas en las que aparecemos entre la gente, nuestro alrededor. Los atardeceres que querría compartir contigo. Atardeceres y fotografías. Verano.
Entonces llegará septiembre y las canciones melancólicas de Adele se acentuarán. Y todos desearemos no haber dejado el sol atrás. Y yo desearé con fuerza, que tú estés sólo en el presente de amigos, no en el recuerdo de algo más. Porque ya no tendremos ese "algo". Y será (im)posible recuperarlo. 
Aunque quisiera confesar(te) que me muero de ganas de besarte, a las nueve menos cuarto.
pd: estoy enganchada a Adele y a su 21!

domingo, 24 de julio de 2011

De puntitas*


Yo no habría querido olvidar nunca su aroma. Su forma de cerrar los labios cuando pronuncia palabras imborrables, el tacto suave de sus dedos cuando transcurren el camino secreto de mis deseos. Las pequeñas ondas que se forman en su frente. Las verdades que se esconden  detrás de sus ojos y la forma de guiñar el ojo cuando alguien conocido se acercaba.
Yo no habría podido olvidar nunca la intensidad de su corazón latiendo cuando estaba a mi lado, su voz entrecortada o la forma como descolgaba el teléfono. Las canciones que inundaban la habitación y nos envolvían, cual cassette con una única cara B o un vinilo que daba vueltas y vueltas con la misma esencia que un mapa mundi de juguete.
Yo no habría deseado nunca que él olvidara todos los porqués. Las fotografías que no tuvieron lugar, los besos con sabor a arena, la forma delicada en que mi piel se erizaba cuando hacía frío fuera, las sonrisas sin motivo, el sudor frío que a veces se apoderaba de mi sexto sentido. Las visitas a domicilio y la resaca emocional del despertar.
Yo no habría creído nunca que todo hubiese llegado a este punto. Que hubiese un punto. Que hay palabras que nunca se llegan a decir y que algunas de las que no se dicen son las más importantes. Que hay otras que no se habrían de olvidar nunca y otras que habríamos de evitar siempre. 

martes, 12 de julio de 2011

Hasta donde nos lleve tu aliento...

Nos escapamos, los dos lo hicimos bien.
Y ahora estamos aquí, mirando al mar. Tú ¿nunca te has preguntado porque la tela de las tumbonas es azul? Yo un montón de veces. O ¿por qué hay palabras que se dicen de una forma y siempre las decimos mal? O ¿por qué cuando escuchas una canción que te gusta mucho y no la entiendes, te la inventas? Ahora llevo los cascos del móvil en las orejas y suena una de aquellas emisoras que no entiendo. Sé que estamos en otro lugar y aquí todo es diferente, incluso el olor de las calles y de los puertos. Tengo ganas de hacer una foto con tu móvil y enviársela a mi madre para que sepa que estoy bien, que esto es lo que siempre había soñado. Sólo que faltaba ese empujón de aire y arena para llevarme bien lejos y escaparme de mi soledad interior, de mis monstruos del invierno pasado. De la enfermedad del dolor. Debo confesar que aquella fiesta fue el reencuentro perfecto, porque antes de conocerte, antes de sacarme a bailar, de poner tu chaqueta en mi espalda o de susurrarme al oído nuestra canción, ya sabía que serías importante. No todos consiguen magnetizarme con su sonrisa y compartir días en el parque y regalar bailes. Y el jazz entre nuestros dedos y nuestro aliento colándose por nuestra ropa interior...Nuestros pies sumergidos en la arena y nuestro cuerpo lleno de crema solar, mis uñas de color rosa pastel y tu con el sombrero azul marino a conjunto con el oleaje. Y sobretodo, sonriendo. Aunque a veces, sólo lo hagamos en sueños.
Hoy hay espaguetis con tomate, queso y calabacín una buena receta de verano, mediterráneamente, como la cerveza-dices.

lunes, 4 de julio de 2011

Sonríe


El año pasado crecí. 
Este verano me he propuesto que va a ser mejor que el anterior (complicado). Me he propuesto que voy a ser todo lo positiva que se puede ser. Empezando por admitir que si lo nuestro se acabó, es porque no tenía que ser. No vale lamentarse, ni pensar qué se pudo haber cambiado. Nosotros en otro momento, no es una buena solución. Lo mejor de ahora es que podemos ser amigos. Ser capaces de aceptarnos así, que no está nada mal, de echo, es mucho mejor que nada. Te escribí una carta demasiado triste y cabreada, puede que ahora debiese rectificarla. Tú me has escrito una y prometo guardarla en un cajón bajo llave. O en la colección de cartas que nunca me han escrito. Algún día la leeré, seguro. Ahora prefiero vivir(lo) todo de otra forma. Estoy más que contenta de haber hablado contigo de todo lo que me pasa o de porqué has decidido que no podíamos continuar siendo algo más. Tal vez, ahora podamos hacer muchas más cosas juntos, desde otra perspectiva.
También quiero expresar lo afortunada que me siento con mis amigos y familia. SI afortunada. !Qué pocas veces decimos esta palabra! Tengo muchas ganas de verano, de compartir, de sonreír, de disfrutar, de bailar y de conocer nuevas experiencias, gente y emociones. De vivirlo junto a los míos, los que sé que van a estar ahí. 
Además, siempre se deben dar las gracias por que todo vaya cómo hasta ahora. Que tengamos amor y salud. Que ya es lo más importante. No vale la pena sufrir por algo que no ha sido como habíamos querido, al menos lo hemos intentado; Qué es mucho más fácil intentar ser positivos y pensar que todo puede ser mejor si nosotros queremos y luchamos para que lo sea. Vivir mirando hacia adelante, que el pasado no va a volver. Que es mucho mejor construir un presente con aquello que vale la pena. 
Un amigo mío, siempre me recuerda la importancia de sonreír! Así que sonriámosle a la vida :)

Foto: de pequeña.


viernes, 1 de julio de 2011

Pequeñas mentiras (sin importancia).

Roses. Girona
Dejémonos de tonterías. Vayamos a olvidar todas las canciones que parece que hablen de nosotros. No quiero que hablen de eso. Nos estábamos conociendo y nadie tiene la culpa de eso. Los dos queríamos intentarlo, ¿qué no ha salido como esperábamos? Pues volvemos a entrar en el mercado de los solteros, como tu dijiste. Esa misma noche en que iba a explotar a llorar, tan sólo unos segundos antes era feliz con todo el placer infinito que estábamos generando, con el universo paralelo que habíamos decidido crear. No sé, porque motivo en medio segundo todo dio un vuelco; bueno en realidad si lo sé, pero no sé si estoy preparada para creérmelo de nuevo. Te escribí demasiadas veces por aquí. Tal vez ese fue uno de mis errores. Puede que no debiera acostumbrarme tan rápido a tus caricias por la noche, a tu brillo de ojos con conexión directa sobre los míos, a nuestras manos entrelazadas, a tus besos y a tus llamadas alrededor de las ocho de la tarde, que ahora toda esta rutina se ha esfumado. Total, lo nuestro sólo era  algo complicado...Ya dije un día que no me gustaba pedir deseos por mi cumpleaños porque nunca se cumplen. (Quizá algún año deba pedir algo que no quiero, para que suceda al revés). Y quedamos para hablarlo en un bar y eso me alivia y me mata por dentro. Y dices que podemos ser amigos, y estamos sentados al lado, mirándonos y me noto a mil km de distancia y yo sólo quiero poder tocarte queriendo otra vez, poder recordar nuestros cuerpos juntos antes de llegar al éxtasis, otra vez. Sólo quiero que nuestras diferencias "del cosmos" (como tu dijiste) se unifiquen. Que haya más días de gloria, más citas (im)previstas, más visitas a casa y más películas en tu cama, más deshacer las sábanas y más postres de cena. Está claro, que la que te propuso una relación abierta soy yo y quizá es el precio que deba de pagar  para reconocerte mejor, no se si esto va a funcionar, seguramente no. Supongo que los sentimientos siempre estarán por encima del sexo. Supongo que todo esto es una gran excusa (muy grande) para que pueda sentir que nuestra complicidad sigue estando ahí. (aunque tal vez necesitemos estar un tiempo separados).


"Blowing out the candles from my cake
I choke on the smoke as I look around the room
Everybody's wishing for no more mistakes
And all that I can think about is you"
(Chocolates & cigarettes. Angus & Julia Stone)

Foto: clicando en ella, entrareis en el álbum personal del autor de la foto. 

domingo, 26 de junio de 2011

Alguien que me lleve a casa...

Madrid. Junio'11
A veces sólo necesitamos algo a lo que agarrarnos. Necesitamos un estímulo para salir de ese vacío en el que nos encontramos. Algo que nos demuestre que somos verdaderamente importantes. Que somos un poco imprescindibles. Que tenemos aquello en que muchos se esfuerzan por potenciar y en lo que muchos confían, que somos especiales, que algo dentro nuestro brilla con más fuerza. Que somos estrellas, rodeados de fragilidad, que a veces, nos rompemos en mil pedazos como una bombilla cuando cae al suelo. Hay gente que dice que conecta con la otra porque se enciende una llama en su interior que hace que brote un sentimiento que creía dormido. No sé. No lo he sabido nunca. Dicen que lo sientes o no. Hay algunos que creen que pueden explicarlo, otros que es eso lo que verdaderamente te salva. Otros simplemente creen que es algo más, algo que puede llegar a complementarte, que es bueno tener algo en común, no todo, entonces sería demasiado. Y lo que suena a demasiado asusta. Supongo que todo es cuestión de conceptos, de lo que nos han enseñado, lo que hemos leído o aprendido de la vida. Lo que hemos querido creer. Quizá son cosas que deberían enseñarte cuando eres pequeño, igual que a confiar en las cosas, a no perder nunca la ilusión, a ser niños en cuerpo de adultos. En tener inocencia, en que nos sigan gustando los pequeños detalles y en creer que las sonrisas pueden curar enfermedades imborrables. En que dar la mano o un abrazo son mucho más que tocar. En que eso, realmente es lo que te salva. Lo que puede derrumbar esa armadura de acero con la que hemos luchado tantas veces. Con la que hemos vivido parte de nuestra vida. Que seguirá ahí y volveremos a ella cuando todo vuelva a ponerse del revés, pero que deberíamos olvidar o dejarla una tiempo guardada en el fondo de nuestro armario. Sobretodo cuando las cosas pueden ir bien. 

martes, 21 de junio de 2011

Anecdotario 1


Cuando era pequeña y vivía en otra ciudad, todos los días iba al parque acompañada de mi muñeco favorito, Ignasi (no sé el porqué del nombre). Los dos nos balanceábamos en los columpios, los dos nos dábamos la mano, yo le daba besos y él me daba abrazos. Él se venía conmigo en el carrito y dormíamos juntos por las noches. Un día, vino Fede a verme. Y dejé a mi muñeco preferido sólo un minuto. Cuando giré la vista para comprobar que estaba ahí, se había esfumado. Fue la última vez que lo vi. Y sólo tengo una foto con él. No se, que niño pudo habérselo llevado. Olía a mi. A lo feliz que era con él. Ese día me enfadé un montón con Fede. Si él no hubiese aparecido allí con su sonrisa, Ignasi aún estaría encima de mi edredón. 
Recuerdo bien que Fede me dijo: eso pasa igual con las personas. Cuando estás feliz, a veces, sólo piensas en tu felicidad, pero se debe cuidar la de ambos. Debemos ser cuidadosos con lo que tenemos y no dejarlo escapar, vigilar. Es como una planta debes regarla día a día. Tener paciencia. Y aprender a que las cosas no siempre son como nosotros querríamos.
Supongo que todo esto lo entiendes bien cuando creces y maduras-dijo.


Menos de 3 días para los 23...
música aquí

jueves, 16 de junio de 2011


Platja de la Marquesa
Ayer la luna se nos acercó y nos habló. A mi me dijo que me encuentro completamente perdida y eso me gusta más de lo que hubiese podido imaginar. A veces, no puedo dejar de imaginarme contigo en cualquier sitio, haciendo locuras o simplemente perdiéndonos sin querer en una playa semi-desierta, con el sol a nuestras espaldas y el mar a menos de un metro de distancia. Descalzarnos, sentarnos y hacernos fotos de perfil. Que haya muchos besos y abrazos. 
Ayer te confesé que a veces, me vuelvo inocente y tu dijiste que te gustaba. Aunque tengo miedo, porque no se si tu "me gustas" es el mismo que el mío. Que no sabes si esto que nos pasa es pasión o hay algo más, y yo quiero creer que hay algo más. La noche de ayer fue mágica, no sólo por el eclipse lunar, si no porque no hubiese cambiado ese momento por nada; volvimos a escribirnos palabras bonitas en la piel y a susurrarnos en la oreja (que ya sabemos que son nuestros puntos débiles). Te conté que mi película de Disney favorita es "La bella y la bestia" y que me hubiese llevado a "Dumbo" a casa, porque es tan bonito y gracioso...y que Boo (la niña de Monstruos S.A.) me encanta. Y que por supuesto"El libro de la selva y la Sirenita" tenían un ritmo fenomenal. Luego te confesé que lo que más me gusta de mi trabajo es que la gente te da las gracias sólo por estar ahí y eso es lo que más reconforta, a veces incluso, les darías un abrazo, como si fueran tu familia. Te recordé lo guapo que estabas con el pelo engominado y que los próximos cinco días serán demasiado largos (sin nosotros). Que eso podía parecer como una hecatombe. Y que cuando volvamos a vernos crearemos universos infinitos. Te lo prometo.

lunes, 6 de junio de 2011

martes




El principio aquí
Amelia me preguntó: "¿Cómo se conocieron?". Y yo tuve que explicarle toda la historia como si de un cuento se tratara.
"Era un viernes por la tarde. Su mejor amiga le había recomendado una página de contactos, en la que podías encontrar gente muy interesante, sólo tenías que saber buscar. Y a ella, después de lo de X, le venían unas ganas enormes de conocer a alguien. Así que ese mismo día, después de haber charlado unas cuántas horas con ellos, se dispuso a quedar primero con I (su inicial). Fueron a tomar un chocolate con churros a una nueva cafetería que habían abierto en el centro. Faltaban dos semanas para Navidad. I resultó ser simpático. Su físico no le atrajo mucho, pero tenían cosas en común. Así que decidieron que seguirían quedando y hablando por msn. Por la noche, J le propuso de ir a tomar algo, una cerveza. Y ella accedió, total tampoco perdía nada en conocerle. Fueron a una cervecería y estuvieron más de dos horas hablando sobre diversos temas, pero ella notaba que con J no había atracción. Llegó la hora de pagar y pagó él y entonces dijo "la próxima vez, invitas tú" y ella pensó " ¿quién dijo que habría segunda vez?". J no la acompañó a casa. 
Un día de febrero, después de mucho hablar, J le dijo a ella, que si quería ir a cenar fuera. Y ella, poco convencida, pero con un sentimiento de culpa accedió. La cena fue tensa. No hubo más cenas en un tiempo.
Así que llegó abril, cena en el piso de su amiga, con J y se emborracharon. Tanto como para que meta se materializara y la noche acabara a los besos con J, en el portal de su casa. A partir de ahí...otras historias vinieron...

viernes, 27 de mayo de 2011

jueves

Ahora no sé si debo sentirme feliz por haberte encontrado o angustiada por el miedo a poder equivocarnos. Sabes? Nos conocimos y no sentí ninguna atracción por ti. Y luego dijiste aquello que me removió por dentro y me propuse que tu tenías que fijarte en mi. Si como una meta. Que lo nuestro tenía que ser, que tenía que pasar. Y ahora, estamos envueltos en un espiral de emoción, de éxtasis, de pasión, de sudor...Lo que más me gusta es cuando me suspiras al oído y cuando me llamas y no te encuentro y es que sólo tengo que mirar en la dirección correcta, dices. Vimos aquella película a la vez, la que hablaba de amor. Y cómo el personaje, te propuse que me sedujeras y dijiste que aquello sería lo más bonito. Dices que te falta el aire cuando piensas en mi y yo no puedo pasar ni una noche sin pensar en ti. En tu habitación, en tu cama, en los dos, abrazados. Mirar películas a tu lado y cogernos de la mano y darnos besos suaves. Y saber que tenemos todo el piso para nosotros y no pensar en el mañana. 
Qué que más da el mañana. Y que más da el pasado. Lo importante es que ahora me alegro un montón que no tengamos un montón de cosas en común, porque así todo viene con más ganas. 

Entonces es cuando me acuerdo más de Fede. Porque eso de tirar esa botella al mar, de olvidar recuerdos tuvo que surgir efecto. Por que ahora está él, y todo parece tener un nuevo comienzo. Fede siempre me decía al oído que "las cosas que tengan que ser serán". 

Rumer-do you know the way-live in holland from ahpcs on Vimeo.

viernes, 13 de mayo de 2011

Diagnóstico Vol.1

Clicad en la foto para ver más.

Aquel concierto, entre tanta gente, tanta multitud. Un grito desesperado de una fan, antes del espectáculo. La prueba de luces, las miradas cruzándose. La gente buscándose. El móvil en la mano, parpadeando. Un mensaje, luego otro. Una llamada intercalada. Me gustan los conciertos porque siempre esperas encontrarte a alguien. Las casualidades, suelen ser lo mejor del dia, aunque sean premeditadas.  No hay mejor lugar para conocer a alguien, dicen. No hay mejor forma de conocer a alguien, creo. Tu mensaje dice, mira tu reloj, justo en frente del escenario, parte izquierda, a las tres menos cuarto.  Cada vez hay más gente, gente rozándote, codo con codo. Las pruebas de sonido están llegando a su fin. Menos de un minuto para el concierto. La piel se te eriza, no se si será por el frío o por la locura de no vernos. Me giro, detrás ellos. Una cerveza, otra y dos más. Euforia.  Luego una calle vacía, tu mano en mi cintura. Te deslizas, te dejas llevar. Cierras los ojos y no dejas que esto vaya a más, aunque por dentro tus hormonas trabajan más rápido, hay más adrenalina. Tienes que parar. Lo sabes. Se lo dices. Las cosas no pueden funcionar así. No puedes volver a los dieciocho. Demasiadas calles desde entonces, situaciones. Demasiado miedo. Cinco letras que dicen tanto de alguien. De ti. Así que le coges la mano, fuerte y  le susurras algo (voy a regalarte besos lentos), o le tocas justo ahí donde le has descubierto y haces que todo vuelva a su sitio.
Es la una. Empieza el concierto. Silencio. 

viernes, 6 de mayo de 2011

Muelle del puerto de SS. Abril'11
Ayer, paseando por el muelle, tu ibas delante y yo me inventaba mil formas de cruzarme contigo, sin que se notase. No sé, que debió pasar para que me sonrieras; tal vez, el brillo de mis ojos color azul mar, o el sol en mis mejillas y el rojo de tus labios. Quizá fue el señor del chiringuito que quería inmortalizar momentos y nos pidió salir en su foto. La forma en cómo nos dijo que debíamos cogernos para parecer uno. Cómo tu brazo tenía que redondear mi cintura y cómo tu boca tenía que hablarme a la oreja. Todo tenía que parecer un susurro. Los niños corrían con globos de colores a nuestro alrededor. El viento se posaba en mi sonrisa y el leve vuelo de mi cabello oscuro se posaba detrás de mis orejas. Tú sólo tenías que hablarme sin decir nada, cómo tan bien se te daba. Rozarme con tus dedos la espalda, justo donde empezaba mi falda. El señor dijo " a la de tres" y entonces nos transformamos en alguien que no éramos. Nos regaló una polaroid y nosotros le compramos algodón de azúcar de color blanco. (Tú siempre decías que yo me hacía la estrecha y yo siempre me sonrojaba porque decía que las cosas importantes han de hacerse esperar y que si esperabas era porque realmente te importaba.) El sol empezaba a ponerse, nos sentamos en el borde y nos descalzamos, la brisa marina quería envolvernos...empezaba el verano

viernes, 29 de abril de 2011

las horas que vendrán.

San Sebastián. Abril'11
(si clicais en la X en etiquetas, están las primeras partes)
Después del baile. Hubo tres llamadas más. A casa, al móvil. Tu voz en el contestador de voz. Mensajes en él, como en las películas. 
Un día en lugar de tu voz, estaba esa canción que te cantaba mientras bailábamos en la fiesta. 
No me imaginaba, que tú, el chico de la camisa de cuadros me invitase a un baile, en aquella fiesta, repleta de enemigos conocidos. No me imaginaba que en medio de todo el gentío, tu mirada se cruzara con la mía, ni que cogieses el micro y gritaras que querías conocerme. Eso fue lo más mágico de toda la noche. Y que me preguntaras que quería hacer. Y susurrarme bajito, que querías escaparte conmigo a cualquier lugar, a otra parte. Y que si eso no podía ser, que si había venido acompañada, que te conformabas con sacarme a bailar. 
El día dos, me dijiste tu nombre. Y me invitaste a un batido de frutas. Nos sonreímos durante más de media tarde. Eramos dos desconocidos felices. Al llegar a casa, la canción en el contestador. Y una sonrisa de oreja a oreja. Próxima cita: en la estación de trenes. Destino: cualquiera. 
Recuerdo que te dije, que tenía muchas ganas de escapar. De perderme. Que sólo me faltaba un compañero de viaje, que siempre le había tenido miedo a eso de hacerlo sola. Tú, me cogiste de la mano y dijiste: vamos a derribar los recuerdos, vamos a cambiar de dirección, vamos a encender la luz. 

viernes, 15 de abril de 2011

la luz se desmayó...

Primera parte
Nos besamos. Lo sabes. No voy a decir "esto no tenía que pasar", porque no sé que se suponía que tenía que pasar. Contigo no lo he tenido nunca tan claro. Tu querías, lo sé. Dices que fui yo quién te buscó. Pero tu decidiste quedarte. Tal vez, yo quería que me abrazaras delante, pero antes (de anoche) éramos como amigos no?No sé, porque abrazar más de ocho minutos tiene que llevar connotación de que quieres algo más. Tal vez si, tal vez no. Reconozco que el alcohol nos vuelve débiles, pero no inconscientes. No a mi. No ayer. Cuando el juego no da para más. Dices que te vas y no sabíamos como convencerte. Quizá el error fue mío al pedirte que te quedaras. Pero ahora no me arrepiento. Sólo fueron unos besos no? Recuerdo que te pregunté qué cómo sabías que no soy la mujer de tu vida, cómo se siente eso, cómo puedes decirle a alguien me gustas, pero no eres la mujer de mi vida. No es más que una excusa para decir, lo siento, pero ahora no. Ahora no es el momento. ¿Cuándo es el momento? Ahora si y ahora no. ¿por qué se inventó esta frase tan poco ingeniosa; "ahora no es el momento"? La odio. Creo que tendré que buscarme una yo. Si pienso que no es el momento, es porque realmente esa persona no me dice nada. No me atrae en ningún sentido. No despierta en mi, nada más que tal vez una amistad. Y luego dices, que depende de mi. De mi? Si dependiera de mi hubiese dicho "quiero que sea este momento" y me hubieras besado con más ganas. Y si es cosa de dos. Pero yo sólo quiero subirme a un tren y no tener que bajarme. O no tener que pedir disculpas por querer lo que quiero hacer. O no tener que pensar: "¿habré hecho bien"? Esto me recuerda a aquella película ¿en qué piensan los hombres? (mal traducida, como siempre). Yo quiero quedarme. Quiero el mensaje de después. El "quiero abrazarte" y el no ¿Estás segura?. ¿Estás Tú seguro?. Quiero que me cojas de la cara, me mires a los ojos y digas: Yo me pierdo aquí.

Felicidades D!

lunes, 11 de abril de 2011

Valiente*

Seu Vella. Lleida
Fuimos como dos niños buscando su destino. Yo me acordaba de ti, el día menos pensado. A veces, me venían imagenes de cuando éramos pequeños e inocentes. De cuando jugábamos a no crecer. A que siempre seríamos invencibles. Los años pasaron y cambiamos de ciudades. Emigramos. Ahora más de diez años después, me encuentro surcando esos mismos mares. Encontrándote por todas las aceras de la ciudad, de aquella que un día nos unió. 
Nunca te pregunté que había pasado en tu vida antes de que volviéramos a encontrarnos. Antes de que tu corazón se parara en mi. No sabía si antes te habían acariciado tanto como para perder el norte y si los susurros habían dejado huella en tu piel. Si otras manos habían penetrado en tu corazón. No quise saber si sus cabellos eran como cuando el sol se pone sobre el horizonte. No me interesaba saber hasta dónde habías llegado por amor. O donde los raíles de tu cuerpo habían hecho parada, antes que en mi. Si era la segunda o tercera vez que me querías de verdad. Debajo de la enormidad del cielo, transparente, azul. 
De si alguna vez, habías pensando en mi de otra forma. De si te seguías acordando, del día que descubrimos que al tocarme mi piel se erizaba de placer. O del día que me caí de la bici y me diste un beso de esos que no se olvidan. De la bandera que dibujamos y dejamos ir como un cometa, pidiendo deseos. Del vestido de rayas que llevaba aquel día en la playa, que soplaba el viento y tu me cogías por la cintura y yo sonreía alegremente. 
Y de cómo me miras ahora. Después de más de diez años, sin tocarnos. 
Y de cómo nos subimos al coche. 

Fede siempre decía que los amigos de verdad, los que haces de pequeño, no se van nunca. Y si en algún momento se van, siempre terminan volviendo. Él ha vuelto, pero nada volverá a ser como antes. Nunca más volveremos a ser pequeños felices.


[edito]: http://postcardsfromparisarecoming.blogspot.com/ gran iniciativa! el texto del 12 abril es mío. Si os gusta París y escribir, sólo tenéis que participar en esta idea! Para apuntaros, tenéis que ir a la página.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Sé que si me voy, no vuelvo más.

París 2.3.11
¿Cómo lo has sabido? Quiero decir, ¿cómo se saben estas cosas?. Dices que te dan ganas de besarme cuando estamos cerca y que me quitarías la ropa despacio. Que me invitas a café o té cada vez que nos vemos. Da igual si son las seis como las diez. Pero no me acompañas a casa, pero ries cuando me equivoco al decir las cosas. Quieres invitarme a cenar y a pasear, luego. Tomamos una caña o una coca cola. Dices que te gustan mis ojos y que en esa foto que tengo en mi perfil de facebook salgo demasiado guapa. Y yo te digo: que eres el primero, que me lo dice. Y dices, que suerte tengo y sonríes. Que los demás no se atreven. Y no sé por qué. Luego me miras y dices en voz baja "debes estar tan guapa en pijama" y sabes que odio que hagas esto, porque en otro momento, cuando estemos los dos en la misma casa, en las mismas sábanas sabré que no soy lo que andas buscando realmente. Y entonces, todo será peor. Entonces llegará el incendio. Y tu querrás cada martes noche lo mismo y yo.......no sabré como parar esto. Porque tú lo sabes y yo lo sabía.

lunes, 14 de marzo de 2011


Dicen que todo está escrito. Y yo he escrito demasiado sobre amor. Sobre como la gente lo encuentra. Sobre las mil posibilidades que hay de encontrarlo. Sobre cómo debe doler perderlo. Sobre como duele que te digan, una y muchas veces, que no. Sobre como nos equivocamos. De como lo buscamos sin cesar. De lo que queremos y lo que quieren los otros. De lo complicado de la situación.
Tanto hablar de amor que ahora apenas duele.
Y yo , sigo aquí, sin encontrarlo.

jueves, 10 de marzo de 2011

Sácame a bailar.


Primeras partes aquí
Volví a verte. En sus calles. 
Me acordé tanto de ti porque a veces aún me acuerdo de nuestro verano y de nuestros días entre sábanas de hotel, blancas. 
El frío de la calle me dijo que estaba de vuelta y que me pertenecía ir a buscarte. Aunque no lo hice. No sé si el tiempo en ti, ha pasado factura. Pero des de nuestro primer día, otros han recorrido mi piel. 
No pensaba mucho en ti, cuando recorría las calles y me perdía entre olores y sensaciones, pero se que te vi al cruzar la esquina y al pasar por delante de la facultad de Derecho. Y se que eras tú, el que me miraba sin cesar, sin pestañear. Porque te había dicho, que todas las mañanas mis piernas me acompañaban a encontrarte. 
Siempre he tenido la costumbre de llevar el mapa en mi bolsillo izquierdo, sólo para que no se aplastara con los guantes, que ocupaban el otro lado del abrigo. Así que sin, siquiera pedirme permiso pusiste tu mano dentro y me indicaste justamente dónde tenía que ir si quería recordar cómo se viaja en París. Llevaste calor a mi sistema nervioso, de inmediato. Después de tantos meses de ausencia, reencontrarnos de forma imprevista y casi sin querer, es lo más bonito que puede ocurrirte en una ciudad como esa.
Me dijiste que tenías un regalo para mi. Y que sólo tenía que cerrar muy fuerte los ojos, para verlo. Sabías que teníamos que ganar el concurso del beso perfecto, así que lo ensayamos más de diez veces, en diferentes partes de la ciudad, de maneras diferentes. Así que el frío y el viento sólo nos hacían cosquillas. 
Eran las 3. No ganamos el concurso, pero descubrimos sensaciones nuevas envueltas entre el edredón.

Foto: París marzo '11

lunes, 28 de febrero de 2011

reencuentro.

Entraste en mi de forma imprevista. Cuando dijiste que te gustaba el cine y leer por las noches supe que serías especial. Odiaba tu forma de decir, te "echo de menos", porque luego jugabas a ser mayor con ella. Hablábamos durante horas y tu me contabas las cosas que te gustaban de mi. La forma en que mis labios se movían o mi forma de reír. Cuando mis ojos se sorprendían por el contacto directo con los tuyos. Mientras, yo tenía esperanzas de que algún día, ella se iría y tu vendrías a mi. Pero cuando viniste, supe que no sería bueno...que nuestro juego pre-adolescente no funcionaría, que sólo podía hacerlo a través de una pantalla de ordenador o en la oscuridad de un cine. Que la vida real no funcionaba ni cómo en las canciones más tristes. Además, que es eso de decir que puedo estar con alguien mejor? eso no se dice, sobretodo cuando lo que quieres escuchar es lo contrario. No sabes, cuanta tensión había entre los dos, el martes en tu coche, tu mirada pidiéndome a gritos un beso y mi mano a dos cm de tocarte. Mi capacidad infinita de seducirte y llevarte a mi terreno y una voz interior gritando que no lo estaba haciendo bien. Que eso, no es lo que necesitamos. Que lo oportuno es esperar. Y que si quieres, ser parte de mi, deberás intentarlo. Que X, aún no se ha ido...y parece que ella, no estará muy contenta, tampoco.



mañana m voy a París!

jueves, 24 de febrero de 2011

Recurso para olvidar.


Un día Fede me contó como se hace para olvidar a las personas. Pero sólo a aquellas que en algún momento nos han rozado el corazón con la punta de los dedos y los labios con un beso. 
Yo le pregunté que cómo lo sabía. Y él dijo : "es de esas cosas que aprendes cuando te haces mayor. Igual que a amar". 
Él decía, que a parte de hacerlo, tenías que creerlo. Por que si no lo creías, nunca empezarías a olvidar. 
Yo le pregunté, si había querido mucho alguna vez. Entonces, me ofreció una coca-cola y me contó su secreto y supe que había querido tanto como para querer olvidar. 
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El martes pasado, fui a a la playa. En el bolso llevaba un folio y un boli. Pedí una coca- cola, mirando al horizonte y entendiendo perfectamente cuales iban a ser las palabras precisas para empezar a olvidar(le). Cogí la botella verde vacía, y como hacen en las películas para encontrar el amor, yo decidí regalarle a alguien el placer de mi olvido. 
En mi nota decía " Si lo deseas de verdad, se hará realidad. Cómo con los sueños. Ahora, mi corazón dice, que todo tiene que acabarse. Y que siempre hay esperanza para los heridos. O debería. Así que, deseo que este olvido no vuelva nunca más a aparecer. 
Pd: y si tiene que volver que sea para hacerme feliz". Cerré los ojos muy fuerte, me puse la mano en el pecho y lancé la botella al mar. 
Nunca tuve la oportunidad de preguntarle a Fede, si logró olvidarla. 

martes, 15 de febrero de 2011

Y si, me desvanezco contigo. Mis piernas te siguen y mi cabeza está en otra parte. Me llevas fuera, al jardín. Con los 0ºC marcando en el termómetro de la entrada. Y mi abrigo azul marino colgando en la percha de la habitación. Quiero decirte que volvamos a dentro, que la fiesta está ahí. Y antes de que pueda decir nada, te acercas y pones tu dedo índice en mis labios y me obligas a seguirte de la mano, como si fuéramos amantes que tuviésemos que escondernos. Detrás una piscina privada y un columpio lleno de enredaderas. Dices que ahora, para que todo fuera perfecto debería cerrar los ojos y entonces me besarías y me abrazarías fuerte para que el frío se colara entre nosotros dos y se convirtiera en una corriente de hormonas y calor. Que así es como deben hacerlo en el polo norte los esquimales. Pero como sabes que es pronto, e Y, está dando vueltas por la fiesta. Sacas tu ipod, conectas los altavoces y me pides que te conceda un baile. Me pones tu chaqueta en los hombros y una flor en el pelo. Al azar, suena "come to me cold, come to me helpless" y me sorprendes, porque creía que los chicos como tú, no escuchaban estas canciones. Entonces me pierdo contigo y la música, con la brisa fría que acaricia mi cuello y con el vaho que empaña los cristales...

sábado, 5 de febrero de 2011


Creo que lo he entendido. No soportas ver como me beso con otros. Pues no hay más. Supongo que si no quisiste quererme bien, es lo único que puedes esperar de mi. Que si me dejaste por otra o por tu orgullo de creer que no me harías feliz o que no eras suficiente para mi, ya no sirve. 
No quiero que vengas a decirme, que ese no me conviene o que le conoces bien y no es lo que busco. No me importa, no son tu. Y tú no estás aquí, ya. 
No quiero que me envies más, esos mensajes que dicen que tus labios se perderían en mi espalda. No lo digas. No quiero que me busques en la multitud de la fiesta y que me sigas al baño, que aunque creas que lo hace disimuladamente, no funciona. No dejes a tu cita, por mi. No me digas que me escape contigo. Que hace dos meses que no me besas y lo echas de menos. Sabes que no puedes echarme de menos. Tu te fuiste. Que no quiero que funcione, el "te acompaño a casa". 
No quiero que mis amigos me presenten a todos los tios disponibles de la ciudad, para que nos olvidemos. Que no quiero escaparme de todos los lugares en los que coincidimos y escribir todas estas historias sobre ti. Trato de convencerte. A veces, quisiera poder tener un boli rojo y corregir esos errores que hemos cometido. Y otro, azul para pintarnos en otra situación. Pero no hay otra situación, ni siquiera tengo alguna solución. Sólo, que me encanta que sientas celos. Y que me mires con esa cara de niño bueno, deseando que la mano de X no se aproxime tanto a mi. Y por un segundo poder cambiarte por él.