jueves, 8 de junio de 2017

Pasado





Me gusta recordarte como la primera vez que te vi. No destacabas entre la multitud y sin embargo mi mirada se cruzó con la tuya. No sé si fue casualidad o el destino. No sé si estabas buscando a alguien o simplemente me encontraste.

Rehuí tu mirada e hice ver como si no hubiésemos tenido una conexión. Ya no pude dejar de buscarte en toda la noche. No escuchaba a mis amigos cuando me hablaban, no prestaba atención a la música que sonaba en el escenario, ni siquiera recuerdo a la gente que me presentaban, no eras tú.

Dijimos que nos conocimos en un pequeño bar de la ciudad, por lo de quedar bien y parecer más inspirador, más de artículo de revista. Pero yo ya recordaba tus ojos, y ya imaginaba tu voz.

Después de aquello, nos encontramos por casualidad un par o tres más de veces. Tu siempre ahí en medio de la multitud y yo sintiéndome sola sin ti. El fuego empezó cuando te acercaste a saludar a alguien de mí alrededor y tocaste mi mano sin querer y quise escaparme.

Tuve que huir, salir de allí, el aire se estaba agotando. Entonces unos acordes de guitarra en el escenario y tu voz ahí, todos aplaudiendo y gritando tu nombre. Logré entrar y ya no me dejaste salir.


Así me gustaba recordarte. Así te recuerdo, como si fueras una canción.

lunes, 18 de abril de 2016

Hydra'15
Eres como una canción. 
Cierro los ojos y tarareo cualquier melodía. Y ahí estás tú. Como si pudieras adivinar que la canto para ti. Como si estuviera escrita para ti. Para nosotros. 
Cierro los ojos y te veo. Te veo dándome la mano y corriendo. Corriendo muy lejos. Como si quisieras entrar en el videoclip de la canción. Que no es otra cosa que mi imaginación. Está en mi cabeza. Está ahí sonando.  Es aquella canción que no paraba de sonar en el cassette del coche cuando íbamos de viaje. Aquellas canciones de los setentas o de los ochenta no recuerdo bien. Sé que dijiste que no las conocías y te maldije por ello. Quisiste seducirme en francés, pero no recordabas ninguna  canción de amor.
Cierro los ojos y estás ahí bailando. Como si el mundo fuera tuyo, fuese nuestro. Como si bailando los males se viesen desde más lejos. Con aquella canción que ahora no recuerdo, pero que para ti era verano. Me empujaste hasta ti y empezamos juntos a bailar. No importaba el motivo por el que nos encontrábamos ahí. Sólo que estábamos.
Recuerdo que me miraste y moviste las caderas y aquella imagen se congeló. Recuerdo una fotografía y risas. Y luego recuerdo que dijiste eres como una canción y no supe si aquello era bueno.
Ahora cierro los ojos y está el mar y también el silencio. Están las cosas que hicimos juntos. Las canciones que descubrimos y las que aburrimos hasta la saciedad. Y en medio de todo ese océano, de espirales y luces estás tú.