martes, 18 de octubre de 2011

Son cortos (I)


Julia solía recordarme la luna, cerrábamos los ojos y nos teletransportábamos a otros planetas. A veces, éramos astronautas perdidos en mundos de papel albal, otras en celofán. Pero en realidad,no nos movíamos de su cama. Las noches se convertían en semanas y nuestra vida en sueños con los ojos abiertos. Si algo teníamos claro, es que habíamos nacido para encontrarnos en corrientes circulares. 
Un día recuerdo que nos despertamos en París. La vuelta se hizo infinitamente dura, Julia no quería volver y yo sólo quería verla sonreír. Así que decidimos mudar nuestros corazones. Aún hoy estamos de traslado. 
Este es nuestro gran viaje a la felicidad

"Seguirem somiant
Escoltarem la llum
Mentre el món és mou dintre els teus ulls 
"
(Sopa de Cabra)

4 comentarios:

Noviembre dijo...

cuanto tiempo sin pasar... espero que ahora que he vuelto, siga con el ritmo!
nos leemos
reencnatada!!

Coraline dijo...

jo, Paris, tengo tantas ganas de conocerlo...

pues si, tienes razón, cuando estamos bien parece que cuesta más que salgan las palabras, estás deseando vivirlo todo de principio a fin, sin perder detalle, y no escribiendo todo aquello que desearías que fuera, pero bueno intentaré inspirarme más a menudo!

un beso guapa :-)

K. Diminutayazul dijo...

me voy a la cama justo después de leer esto, y me queda una sensación tan dulce, tan mágica, tan... ojalá estuviera ahí, en el centro de una de esas corrientes circulares
a dejarse llevar
MUA

MarineraMadrileña dijo...

Las mudanzas de corazones en compañia me gustan.
No me gustan las mudanzas cuando son de tu propio corazón. No, no, no.