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jueves, 10 de marzo de 2011

Sácame a bailar.


Primeras partes aquí
Volví a verte. En sus calles. 
Me acordé tanto de ti porque a veces aún me acuerdo de nuestro verano y de nuestros días entre sábanas de hotel, blancas. 
El frío de la calle me dijo que estaba de vuelta y que me pertenecía ir a buscarte. Aunque no lo hice. No sé si el tiempo en ti, ha pasado factura. Pero des de nuestro primer día, otros han recorrido mi piel. 
No pensaba mucho en ti, cuando recorría las calles y me perdía entre olores y sensaciones, pero se que te vi al cruzar la esquina y al pasar por delante de la facultad de Derecho. Y se que eras tú, el que me miraba sin cesar, sin pestañear. Porque te había dicho, que todas las mañanas mis piernas me acompañaban a encontrarte. 
Siempre he tenido la costumbre de llevar el mapa en mi bolsillo izquierdo, sólo para que no se aplastara con los guantes, que ocupaban el otro lado del abrigo. Así que sin, siquiera pedirme permiso pusiste tu mano dentro y me indicaste justamente dónde tenía que ir si quería recordar cómo se viaja en París. Llevaste calor a mi sistema nervioso, de inmediato. Después de tantos meses de ausencia, reencontrarnos de forma imprevista y casi sin querer, es lo más bonito que puede ocurrirte en una ciudad como esa.
Me dijiste que tenías un regalo para mi. Y que sólo tenía que cerrar muy fuerte los ojos, para verlo. Sabías que teníamos que ganar el concurso del beso perfecto, así que lo ensayamos más de diez veces, en diferentes partes de la ciudad, de maneras diferentes. Así que el frío y el viento sólo nos hacían cosquillas. 
Eran las 3. No ganamos el concurso, pero descubrimos sensaciones nuevas envueltas entre el edredón.

Foto: París marzo '11

domingo, 30 de enero de 2011

Pensaba decirte que el otro día escuché una canción que me recordó a la forma en cómo me tocabas. En como nos escondíamos en tu coche y me dabas besos en la oreja. O en como fruncías el cejo cuando me reprochabas que no te había escrito mensaje de buenos días. Pero luego, me acordé, de que no te echo tanto de menos. Que sólo te siento, algunas veces en los sueños. Sólo para darte celos en ellos. Que ya no sonrío cuando me hablan de ti y ni siquiera, menciono que una vez te conocí. 
Y luego, conozco a X en aquella fiesta abarrotada de gente, sus ojos brillando y yo intentado fingir que no me he dado cuenta. Que no he notado su respiración cerca y el ligero compás de sus piernas haciéndome señales para que me acerque. Y resulta que en la fiesta es obligatorio, escribir una nota misteriosa a alguien que nos guste. Y apareces, tú. Mirándome como si nunca te hubieses ido.  Y mi corazón intentando huir. Y mientras tu me miras y yo aparto la mirada, se oye en los altavoces el primer mensaje: "Te besaría". Y al girarme, aparece X detrás, y al contacto con sus dedos me desvanezco. Como las notas musicales se pierden en el aire.

lunes, 18 de octubre de 2010


Nina cree que las cosas siempre pasan por algo. Que su historia en el aeropuerto de "vuelo cancelado" en Milán, serviría para algo.  Puede que Clément sólo formara parte de otra parte del tiempo.
Pero lo más importante de ella, es que cuando encuentra algo, lo quiere (a veces sólo lo intenta). Y eso a veces, puede ser muy bueno y otras no tanto. Le tiene miedo al amor. Mucho. A todo lo que tiene que venir, a todo lo que puede pasar y sobretodo a lo que no puede pasar.
Aunque hace tiempo que quiere arriesgarse. Quiere poder tocar algún día el cielo de esa manera que cuenta en los libros o que alguien haga una campaña publicitaria con su imagen dormida.
Si tuviese que elegir un día sería un sábado noche, una estación verano con mar, un color verde esperanza, un verbo reír, escogería un cielo con luna llena y estrellado y una manta de lana con colores para ver mucho cine en casa. Escogería tener suerte y valentía, perderse para ser encontrada. Un amanecer bonito a tu (su) lado para hacerle mil fotografías cuando los colores se funden, cuando ves perfectamente la linea del horizonte, cuando crees que puedes tocarla. Y cuando en realidad lo que te encantaría tocar son sus ojos y darle un beso a escondidas...o sin esconder. Por que le gustan las caricias, en el cuello mejor. Los susurros, (hace poco leyó en un libro lo bueno que era decir las cosas susurrando), las respiraciones entrecortadas. Sentir que no habrá reproches, que seguirás siendo tu. Que las noches se harán infinitas, eternas, memorables. Y pasar un día de playa en invierno. Y pasear allá donde no puedan reconocerla, dónde no importen los demás, donde todo esté en calma. La nieve, los bufandas, sonreír, saltar, tocar, soñar...(te)(le). Hacer pasteles, mancharnos sin querer. Encender una hoguera y contar historias, que huela a mandarinas. Decirte que colecciono instantes, que me encanta el olor de un libro nuevo. Poderle cambiar la letra a las canciones.
Pero cuidado, porque si todo esto se cumple puede acabar irremediablemente enamorada, en demasiado poco tiempo...



foto: Istambul.

lunes, 11 de octubre de 2010

Tú no mueres de amor

Capítulo 1
Mira voy a decirte una cosa. Puede que los días sin ti sean precipicios y que mataría monstruos por ti y momentos si hiciera falta. Que te escribiría canciones y te las cantaría mientras tu me miras y yo me hago la dura y por dentro me derrito. 
Puede que deba confesarte que los aeropuertos siempre me han parecido un lugar fascinante para conocer gente, pero que odiara cuando los vuelos se cancelaban. Tener que esperar siempre me ha parecido aburrido pero conocerte a ti y hablar contigo fue una de esas experiencias extra orbitales que no se si nunca voy a volver a sentir (en un aeropuerto claro). Puede que deba explicarte el calambre energético que sentí cuando tu mano rozó la mía sin querer y cuando me pediste si el asiento de mi lado estaba ocupado, y yo con una sonrisa de tonta dije que no. Tengo que reconocer que siempre voy a echar de menos aquél viernes noche. El olor de tu colonia, el disimulo con que me mirabas y la forma en que yo hacía ver que no me daba cuenta. Quiero decirte que esperaba que me invitaras a tomar algo, para hacer la espera más llevadera. Y me cuentas que hoy vamos a tener suerte, que esto te ha pasado más de una vez, no lo de conocer chicas en aeropuertos matizas. Aunque dices que te alegras de haberme encontrado o eso creo yo ,que vienes a decir. Entonces por el telefonillo nos convocan a todos en la puerta 50 de embarque y nos dicen que nos proporcionan hotel y tu me coges de la mano y dices "¿lo ves?" y yo me alegro por todo. 
Miro el móvil, las doce menos diez y diez llamadas del mismo número. ¡Qué impaciente es Clément!
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Salimos a fuera. El aire por mi pelo, sabes lo que siento. Veo la salida, porque se que me miras. Dime esa palabra que tus ojos cantan. Creo que se nos para el tiempo...dentro de un momento este instante será sólo un recuerdo. 




(en cursiva: canciones de LOL y Facto Delafé y las flores azules)

martes, 21 de septiembre de 2010

Cartas









Capítulo 1:
Después de todo. Acabó bien.
No voy a olvidar tu sonrisa al despertarte. Eso seguro.
Ni tampoco la forma en que coges la almohada por la noche. Y menos aún, que a veces hables. ¡Eso si que fue gracioso!
Tus tres días fueron los míos. La gente se preguntaba cómo nos llegábamos a entender. Y la verdad, es que lo hacíamos complicado. Tu intentabas hablar español y a mi me volvía loca corregirte. No voy a olvidar el último beso antes de otoño en la estación de trenes.
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Milán. Y ahora debo confesarte que por un momento, en aquel ascensor te fui infiel.
En el aeropuerto. Vuelo cancelado a Barcelona. Y un chico que se acerca y me hace perder los papeles. No sé cómo. Supongo que el tener que llamar a casa y decir que llego mañana, fue el motivo. Decir que tendría que pasar la noche en un hotel, sola, siempre da un poco de miedo. 
Y entonces, me dan la llave de la habitación y al subir y compartir espacio con aquel chico de camisa de cuadros, me empiezan a temblar los cimientos. Y su olor al respirar el mismo aire que yo. El acercarme a apretar el botón y notar sus ojos miel clavados en los míos y no poder dejar de mirarle. Te juro que si me hubiese besado no hubiese podido parar. 
Y ahora, odio recordar que le dije que te echaba de menos. Y él decirme " no está tan lejos, pero yo estoy tan cerca..." Creo que tuve un incendio en mi interior y que si no fuera por que se abrieron las puertas de la cuarta planta y subió alguien, le hubiese querido hasta el final. 

No se como decirte, que te voy a echar de menos...

Foto: Milano. Septiembre '10.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Artíficie


Cada noche paso diez magníficos días contigo. 

Cada noche es diferente. Esta va a ser la última. Lo prometes. 
Y yo vuelvo el tiempo atrás, retrocedo la película y vuelvo a imaginarte como el primer día. Vuelvo a inventarme el tiempo contigo. Siempre hay algo más por hacer. No quiero que este diciembre termine te digo. Que ese miércoles llegue, me dices. No quiero estar con cualquiera, sólo contigo. No se, si es porque el día que nos conocimos no nos tuvimos o porque me miraste diferente. Por que, compartimos amanecer en la playa y casi en la misma toalla o porque hacía frío y yo quería irme y entonces tú te acercaste y me envolviste con tus brazos. No se si fue por el olor de la situación o el dolor de cabeza que no tenía. O por que, tu amigo quería ligar con Paula. Y ella contigo. Y tu me mirabas. Y no llevaba el móvil encima, pero te hubiese puesto esa canción del anuncio de la cerveza y hubiese bailado contigo. 
Recuerdo el viernes- después de unos meses- que llegamos y te dije que estabas irreconocible. Y tu me prometiste que ibas a portarte bien. Y que haríamos tantas fotos que nunca olvidaría el suave tacto de tus manos acariciando mi pelo. 
Paula decía que me regalaba tus noches, para que yo pudiera disfrutarlas contigo y tu pudieses mirarme como el primer día en la playa. 

De ella nos olvidamos. Esa fue la primera noche que soñé contigo.En Francia. Seguro.

sábado, 28 de agosto de 2010

Dime cuántos besos me he perdido.


A Nina nunca le había gustado Francia.
En la escuela había aborrecido estudiar francés. El por qué de tantos acentos la sacaba de su sitio. Decían que se parecía al catalán en la pronunciación, pero en la forma de escribirlo seguro que no. 
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2006 y conocería a Clément. No tuvo que ir demasiado lejos para hacerlo. 
Vacaciones de verano. 2 semanas en la playa. Junto a su mejor amiga.  En la terraza de un pub. 
Nina se sintió atraída des del primero momento que sus miradas se cruzaron. 
Sus amigos se acercaron para conocerlas. Pero C, se quedó en su mesa. Y eso a Nina le ruborizó la sangre. Si hubiese tenido el valor suficiente, se hubiese levantado y le hubiese arrastrado hasta su mesa. 
A Nina le gustaban los imposibles. Las cosas que requerían imaginación y trabajo. 
Su cita preferida era hacer un picnic. Dónde fuese. Con un mantel de flores rojas y una tableta de chocolate blanco. Comprar fruta natural y queso para untar. Encender una barrita de incienso para envolver ese momento. Un radiocasete o mp3 con altavoces y música de ambiente, en inglés mucho mejor. 
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Los días sucesivos a su fortuito encuentro quedaron todos unas cuantas veces. Playa, piscina y fiesta. Pero de Clément, sólo sabía su nombre, su edad y que era francés. Y las vacaciones terminaron. Se intercambiaron mails y msn. 
Cuando llegó a casa, ella le buscó insaciablemente. Buscó también todos los libros de francés que tenía olvidados en el armario de su habitación y decidió apuntarse nuevamente a clases. 
Al cabo de unos días, tanto ella como su amiga recibieron correos de los chicos de la playa. Y se sintieron estúpidamente felices. Nina podía notar como su corazón dejaba paso a la sangre para que éste se rellenase de nuevo y se distribuyese en menos de un segundo por el resto del cuerpo. Cosas de la ciencia.
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2008. De viaje a la costa de Francia. Destino Marseille.
Clément esperándolas en el aeropuerto. Irreconocible. 
Segunda noche todos juntos. La amiga de Nina ocupada. Y ella con un francés de título y sin ver a Clément. 
Diez minutos más tarde. Se le acerca con una copa en la mano y con un español bastante acertado le dice:
"Te he echado de menos" y ella sonríe. 
Más tarde, los dos se miran. Y él se atreve a decirle " me gustaría recorrer tu espalda sólo oliéndote, desearía poder poner mis manos donde empieza tu falda y descubrir que el mundo está lleno de fuegos artificiales. Y entonces, te acercaras a mi oreja y me susurrarás bajito que te bese, muy lento. Y lo haré. Y te diré que tengo ganas de hacerte el amor sin quitarnos la ropa. Y tu te morirás de ganas de salir de aquí. Y te pondrás a bailar y tu falda corta subirá sin darte cuenta. Y yo me pondré celoso como nunca..." De repente Nina, se le acerca y le dice " no tienes que pedirlo. Sólo hazlo".


(Aprovecho para decir(le) a alguien : Felicitats!.Tot i que no s'ho mereix, gens.)

lunes, 9 de agosto de 2010

la forma en que tu me miras

Te eché de menos.
Durante más de siete meses. 
Y ahora vienes y  me susurras, en un francés casi impronunciable "tu me manques".
Yo me derrito por el calor, por los rayos de sol que iluminan tu espalda, por que me compres un helado de leche merengada y se derrita en tu boca. Por que las olas del mar acaricien los dedos de mis pies.
Y les hagas fotos. Me hagas fotos corriendo por la playa, con el sombrero de rayas que me regalaste meses atrás. 
Después de hacerme tan feliz, casi como una niña. Me dices que te vas. 
Que "tu veux qu'il me aille avec toi à Marseille". Que ahí también venden faldas cortas y que hay pintauñas de mil colores diferentes. Que las chicas llevan vestidos de flores y que hay un faro blanco des del que se ve el mar más azul. 
Que me regalarás libros con historias de amor y un cuaderno en blanco para que yo pueda escribir la nuestra. 
Y entonces me vienen ganas de volar y sueño con no despertarme más. Pero tengo miedo que lo nuestro vuelva a acabar así...


Storia d´amore from NEWNEW by Fashion Tale on Vimeo.