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lunes, 16 de noviembre de 2015

¿Quieres ser mi salvavidas?

Sóller
Para un momento y rebobina. Rebobínalo todo. 
Y vuelve a empezar la película. 
Volvemos a estar perdidos, perdidos buscándonos. Volvemos a ser dos almas que aún no se han encontrado. 
Entonces me giro. Y pienso que estás ahí. Pero, ahí dónde?. Es como si ya hubiese vivido esta historia. Es como si te conociera de otro lugar que no se identificar. Y te sonrío. Pero no me entiendes, tu cara dibuja una mueca. Y a mi me hace gracia. Sin quererlo o si, nos aproximamos. Estamos el uno delante del otro. No se que decirte, ni cómo explicarte que me pareces divertido. Mi cabeza está intentando organizar todas las ideas. Tú propones que nos sentemos, ahí con vistas al mar. Es invierno y noto el frío en mis mejillas. En tus párpados. Noto mi corazón latiendo, cabalgando. 
Tengo algo que decirte, pero no logro recordar qué. 
Y vuelvo a fijar mis ojos en el mar. 

martes, 6 de julio de 2010

Y te encuentro en cualquier bar pegando saltos de alegría.

Que N y M coincidieran en un bar pequeño y poco céntrico de Madrid.
 Fue una de muchas casualidades más. 
Que se separaran al cabo de unos meses, de intenso romance, fue un golpe de mala suerte. 
Y no porque, no se quisieran, no! 
Si no, porque el deber de M era lanzar su carrera hacia nuevos horizontes y N no podía o no quería seguirle. 
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Ahora, es verano en Madrid y en Barcelona.
A casi 16h de avión,  incluyendo dos transbordos en diferentes partes del mundo, tan opuestas como Nueva Zelanda y Caracas, es otoño. Su estación. Para M podríamos decir que ha pasado un año estacional. Para N han pasado 3meses sin él. Sin compartir colchón o caricias al despertarse. 
O helado de menta.
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Si estar enamorada, es ahogarse, entonces se tiraría al mar, con sólo verle sonreír de cerca.
El calor se mete entre su ropa y sus huesos.
Es un infierno.
Odia bajar a la piscina y ver parejitas besándose. 
Y el ruido que hacen los besos de los demás. 
Y la lujuria en sus pieles.
Y sus ganas....
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15ºC a la sombra en Caracas. 
Las chicas pasean con chaqueta, ya.
Algunas hojas yacen en el suelo. Color amarillo anaranjado.
Y entonces cierra los ojos fuerte. 
Y la ve. 
Con su vestido blanco, y la libreta roja que asoma en su bolso.
Y el montón de cartas y dibujos que le habrá hecho.
...el semáforo en verde.


Foto: Joan Gracia.

viernes, 5 de marzo de 2010

deux minutes*

Las 6. Y el mismo café que ayer.
Las mismas ganas de ahogarse. Dormir en el sofá.
Despertarse oliendo a otoño.
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N se despierta y cree que mañana será otro día.
Hace 14h que M se ha ido y no sabe si lo echa de menos.
El grifo chilla y deja caer lentamente el agua, caliente. La radio se clava como cuchillos en sus orejas. El jersey morado de M colgado en la manilla de la puerta.
Cruzarse fue una casualidad e intentarlo todo un hit.
4' para cruzar la calle y llegar al metro. Gente que se sumerge, corriendo y algunos leen tranquilos su libro. Los ve, ahí, como si el mundo no fuese a detenerse nunca. Y suena su móvil, un mensaje matinal? ¿Quién quieres que sea?.
Pero no. Es A que dice que llega tarde y que la espere en la L3 dirección Catalunya. ¡Vaya!
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A más de 2000km de casa. Una maleta a rastras. Un cepillo de dientes que se siente solo en el neceser. El teléfono sin apenas cobertura y luego cambia el operador y se enciende una lucecilla roja que es el piloto automático, recordándote que te abroches el cinturón que tus pies van a tocar el suelo.
Y miras su foto, que tienes en el bolsillo de tu chaqueta interior. Y ves lo guapa que es. Y lo mucho que vas a echarla de menos...todo el tiempo. "No se que va a pasar contigo" dices para ti. Y te echarías a llorar. Y la imaginas con sus botas de agua pisando todos los charcos y esperándote en la puerta después de más de 12h trabajando, con una sonrisa pintada en los labios y con muchas ganas de contarte cuantas sonrisas había regalado.
-24días sin reloj. Sin mundo. Sin canciones para ella.
Y luego le envías un sms diciéndole "que hoy es martes 5 y ya suman 7. Y que huele a otoño en la caja de madera rosa".

miércoles, 30 de diciembre de 2009

cogió un tren hacia ningún destino...

A N le hubiese gustado quedarse más días en los brazos de Madrid.
Y encontrarse comprando bombones originales a S en el "mercado de San Miguel" (porque hacía mucho frío).
Lo primero que hizo cuando llegó fue soñar con M, que le dejaba una nota en la que ponía: "Te esperé 3meses durante 3 años consecutivos y me hiciste volar. Ahora quiero ser todos los semáforos en rojo y sentarme en el asiento del copiloto, quiero ser todas las veces que te has mirado en el espejo y has dicho que cambiarías. Quiero ser todas las estrellas que anhelas con tocar algún día y el trocito de luna sin nombre que hay escondido debajo de tu edredón. Quiero ser todas las faltas de ortografía que hay en tu agenda y ser el que más besos de colores te haya pintado nunca, en tu espalda."
Y así, feliz, despertó del sueño. Y juró que este año SI cambiaría, que lo haría aunque fuese por ese M (que tanto anhelaba, aún, encontrar).



FELIZ NAVIDAD Y FELIZ AÑO 2010.
(que este año se cumplan nuestros deseos)

viernes, 18 de diciembre de 2009

Nunca dejes de creer, en Madrid*

N vuelve a Madrid por Navidad. Al Madrid en el que espera conocer a M.
Al que se inventó una tarde volviendo en tren después de que la tarde anterior chocara de frente con un chico en las filas de un teatro. Ahí empezó su historia de ficción. No lleva esperando 3 meses, lleva haciéndolo 3 años consecutivos.
Sabe que las historias siempre son más bonitas si las cuentas tú. Y siempre saben mejor si acaban bien. De echo, N es cualquier
chica de ciudad pequeña que sueña con coger una maleta y emigrar a la gran ciudad, donde le esperaría pensión completa y un montón de muelles en los que saltar. Unas sábanas vacías y un televisor encendido.
Pero N también es cobarde e insegura. Y tiene miedo de no encontrar su sitio, ni suerte. Ni amigos con los que ir a fiestas, amigos que puedan presentarle a P o a S y que ni siquiera nunca llegue a conocer a M.
La última vez que fue a Madrid, se tomó un café largo con espuma en un bar de Gran Vía y entonces imaginó que allí, tal vez pudiese comerse el mundo. Que allí podría dejar de soñar y empezar a vivir. Que los 22 quedaban demasiado cerca y hacía años que no habían cambios en su vida.
A N le gustaba Madrid porque la gente escribe sobre ella en los bancos del Retiro, porque las calles se iluminan y se pintan sonrisas. Porque le encanta sentirse desconocida y conocida a la vez. Mientras su cabeza late fuerte.

A N también le gusta Madrid porque allí se cantan sus canciones. Se va a conciertos en salas pequeñas llenas de gente gritando sin aliento. Adorando a sus ídolos en Barajas. Para una fotografía que seguirá ahí con el tiempo o por un beso que se evaporará a los 5'' y se olvidará tras unas copas en el Bar del Búho o bailando en la Riviera mientras suena The Journey con "Don't stop believing" y mientras la multitud pide a gritos que aparezca ya Maldita Nerea. También le gusta porque Madrid es fiesta.

Así que si...Que N vuelve a la ciudad. En la que tal vez conviven sus miedos, pero también todos los sueños que le quedan por cumplir, que siguen siendo muchos. También le aguardan todas las esperanzas, incluso las que nunca se pierden. Y entre ellas, la de encontrar a M (aunque no sea el que cada día se inventa en sueños).

foto:http://www.frkncngz.com/

viernes, 4 de diciembre de 2009

quiero contarte cuentos para que no te olvides de mi.

Llevo un tiempo escondiéndome detrás de personajes que me invento.

Quizá como he dicho, algunas veces, es la manera que tengo de sentirme menos sola.
O tal vez, es porque creo, que aunque nos digan que las casualidades no existen, o que la ficción sólo tiene cabida en los libros/películas, sigo empeñada en escribir sobre ello, porque a los ojos de cualquiera es lo que más magia tiene.
Supongo que siempre nos es más fácil escribir sobre aquello de lo que carecemos o que anhelamos. Sobre como nos gustaría ser si volviéramos a nacer, o todas las cosas que diríamos y que no hemos dicho. Tal vez, si regresáramos a un pasado no muy lejano y dejásemos fluir nuestra mente y olvidásemos la cobardía, muchas de las casualidades que escribo tendrían cabida en alguno de nosotros. En mí.
Ahora sólo son conjeturas. Y odio esta parte. Cuando crees mucho en todas aquellas películas que has visto a lo largo de tu vida en las que te ves reflejada, pero sigues anhelando los sueños que se les cumplen a los personajes.
Yo creo, que ahora podría enamorarme de cualquiera que me hiciese reír un poco. De cualquiera que me invitara al cine alguna vez por semana, que se inventara un mundo ficticio donde las casualidades verdaderamente existieran (aunque conocerle a él, sería toda una casualidad). Que me hiciese cosquillas al despertarme, que me dijera cosas bonitas como "me encantas", que me diera besos en la nariz y entonces yo le explicaría que él es la excepción a toda regla. En realidad, a todas mis reglas.
Que apareciese un día y sin saber por qué me diese un abrazo. Por eso digo que podría enamorarme de cualquiera, porque las primeras veces son geniales, o eso dicen. He tenido algunas, pero no la única, la más especial. Ni tan sólo, el más especial!
Por eso, me invento a mis personajes. Soy yo en todos ellos, incluso exactamente en ellos. Por que, todos tienen esa magia especial que tengo escondida yo en alguna parte y que reflejo cuando escribo. Nunca me había sentido tan bien, que ahora que escribo de mi en otros. Y me alegra, que los que me leen compartan esas sensaciones. Es como un punto verde, positivo.
(la historia de N y M está basada en una de esas casualidades que son geniales, y que tienden a ocurrir en las grandes ciudades).

lunes, 30 de noviembre de 2009

Todos los diciembres están donde los escondí*

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A unos 100m de G, estaba C. Intentando retratar todo aquello que a sus ojos era hermoso para ser retratado. Llevaba el pelo suelto y era rubia. El color de sus ojos combinaba con sus gafas. Cuando conocía a un chico y le preguntaba que era, siempre decía que era libre. Que ahora mismo no tenía otra ocupación que ocupar su tiempo en conocer gente y retratar arte. Y eso, siempre le hacía estar acompañada pero sola a la vez. Todos los chicos que había conocido durante sus viajes se encandilaban con sus historias y siempre hacían todo los posible para intentar ganarse un espacio en su memoria o en su cámara de fotos.
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G se había fijado que ese día en el tren, unos asientos más allá del suyo, había una chica de pelo rubio lacio. Le parecía ver como si del cuello le colgara una cámara de fotos. Una polaroid, como la que tenía él en el piso y casi nunca utilizaba. Su corazón sentía una rara curiosidad por saber quién era esa chica y hacia dónde iba. Era la primera vez que se encontraba a una chica viajando en tren. Sola. Y de pronto, su corazón empezó a latir fuerte, demasiado, tal vez.
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C sabía que unos asientos detrás del suyo estaba G. No le conocía, pero sentía que era el chico más misterioso que había visto en mucho tiempo. Tardó más de 10' en volver a concentrarse en el paisaje.
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Restaba 1hora de viaje y 2 paradas. Tiempo suficiente para que uno de los dos se acercara al otro, se sentara a su lado y dijese cualquier cosa. Como por ejemplo: " qué día tan precioso hace hoy".
Y quizá de esta forma, podríamos escribir la futura historia de
G y C. (porque Olly, si es otra historia).

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1vagón más allá. N y M vuelven a casa.
S espera a M en la estación.
Con las gafas de sol puestas, para que no la reconozca.
Sin saberlo S, P se esconde detrás del mostrador de información.



foto: puesta de sol en Lleida (hace pocos días).

viernes, 6 de noviembre de 2009

Entre líneas*

N y M llevan toda la vida esperándose.
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N conoció a M por casualidad, un día en un bar. N fue a pedir una copa y sin querer M le rozó la mano. Los ojos de él inundaron el corazón de N. Hablaron un rato y él le regaló una entrada para verle en el teatro.
3meses. Y N se decidió. Se camufló entre medio de la gente y no se perdió ni un detalle, ni un gesto, ni una sonrisa de M. Cuando terminó la función, le escribió una carta. 4 garabatos que decían: "Tú martes. A las once. En nuestra barra. Y cierra los ojos que me pierdo entre aplausos. Firmado N"
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Las luces se apagaron. M esperaba que al salir al escenario la vislumbrara sentada en alguna butaca. Pero no aparecía. 3meses desde el último latido. No tenía su número. Sólo sabía su inicial, ni siquiera su nombre. No había dejado de buscarla ni un sólo segundo. Los martes eran su día libre y se dejaba caer por aquel bar con tanta frecuencia que ya no recordaba que era no vivir sin esa rutina.
Antes de salir, S (la chica de la entrada) le lanzó un beso al aire. Y N lo vio des de lejos, entristeció. S le sonrió a M. S estaba muerta de amor por M. A pesar de eso, le dio la carta perfumada, que sabía a mujer. Entonces M, la buscó entre la gente. Leyó la carta y soñó con ser mañana.
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Mañana a las once. N con una copa de más, sola en la barra del bar. El camarero le dijo que iban a cerrar y justo en ese momento entro M y le dijo al camarero "ponme un lo siento, envuelto en un llego tarde, pero no he dejado de buscarte entre las caras de la gente". Entonces N sonrió, se acercó a él y le dio un beso en los labios.