martes, 24 de abril de 2012

Autocrítica.

Albufera. Valencia
Hablar de lo que nos gustaría suele ser más fácil. 
Yo puedo pasarme horas y horas hablando sobre algo que me encantaría que pasase. Sobre aquel sueño que tuve un día o sobre aquello que leí en un libro o periódico. A veces, nos acostumbramos a pedir demasiado y no nos damos cuenta que lo más importante es que estemos aquí y ahora. Yo creo que lo hacemos porque siempre nos ha funcionado bien eso de pedir. Y cuando me refiero a pedir no quiero decir de un modo autoritario, si no más bien de un modo delicado para que no suene tanto a súplica. Y además nos olvidamos de que las cosas si no se quieren hacer por mucho que nos lo pidan no saldrán bien. ¿Qué efecto tiene pedir algo? Si lo más importante es cuando sale de dentro porque sí. Es cuando te dan una sopresa. Algo que no esperabas. Aquello es realmente lo mejor de toda relación. De todo tipo de relación. 
Hablar de lo que nos gusta ahora y de lo que tenemos ahora, es como que parece que no llama la atención. Porque es fácil. Y si toda tu relación se basa en algo complicado, o toda tu vida lo ha sido, parece como que ahora los detalles no puedan ser fáciles y normales. No se por qué, si lo normal a veces, puede ser extraordinario. A veces, creo, que las redes sociales nos han hecho un poco de daño con esto, porque si no viésemos lo que les pasa a nuestros amigos, o lo que les regalan su pareja o familia, a veces, no seríamos tan exigentes con los que nos rodean. Y seguro, que seríamos un poco más felices. Yo por lo menos, creo que sí. 
Ya sabes, que a veces me vuelvo un poco exigente, un poco pesada con esto. Pero prefiero que me quieras porque sí. Prefiero quererte sin más.  Que ya que decidimos ser dos suicidas valientes, quiero hacerlo bien. 

7 comentarios:

Forgotten words dijo...

Yo también pienso que lo difícil esta muy sobrevalorado y lo normal muy subestimado por la sociedad, por todos y cada uno de nosotros que la formamos, que volvemos a ser lo culpable, si de echar la culpa se trata...

SMSC dijo...

Ole al comentario anterior. Totalmente de acuerdo contigo.

merce dijo...

Interesante reflexión...!!!


Un abrazo ele

Limon dijo...

En mi opinión no creo que sean las redes sociales en si las que hayan echo el daño (que participan y mejoran este defecto,si), piensa que mucho antes de ellas ya lo comparabamos todo.
Ese es el verdadero daño, comparar.
Si veías que el cumpleaños de tu amiga era mejor que el tuyo intentabas esforzarte al tuyo, antes de las redes sociales las personas hablabamos y la manera de "compararnos" era contándonos cosas...a tu amiga el novio le regalaba una rosa porque si, y tu siempre te preguntabas porque el tuyo no podía tener ese detalle contigo.
Te entiendo porque yo también soy bastante exigente en ese tema(o lo era) hasta que descubrí, que él no me regalaba una rosa, xk a lo mejor mañana salia antes sin decirmelo para presentarse en mi casa cuando yo saliese y sacarme una sonrisa, o lo mismo al dia siguiente venia, y tal y como me mirase sabia si tenia un buen dia o malo.
La comparacion hace odiar a las personas ,no quererlas.Ya que cada caso es diferente por muy parecido que sea.
Gracias por pasasrte y firmar.
Te sigo;)
un beso!:)

Nanete dijo...

Estaría bien que las cosas funcionásen así verdad, sin palabras, o con las palabras justas, que el amor fuera suficiente... Pero es que esa no es la vida, la vida es rabia, odio, envidia, la vida es reconciliación, equivocaciones y perdón, la vida también es pedir un abrazo y que corran a dártelo, la vida es sorpresas sí, pero también decepción, la vida son falsas esperanzas y baños de realidad. La vida no se puede describir pues la vida es indescriptible.

He vuelto.

P.D. acabaré utilizando este comentario como una entrada, tengo que commpensar los meses de abandono =)

Ana dijo...

Muchas gracias por pasarte!
Pues yo creo que las redes sociales nos han hecho daño de alguna manera, muchas veces con ellas sabemos mas de lo que deberiamos, estoy de acuerdo con eso de ser mas exigentes, aunque probablemente antes de ellas también lo fueramos.

K. Diminutayazul dijo...

Es sano, y es humano, querer más. Creo yo :)