jueves, 30 de enero de 2014

Distrayendo a la razón

Yo pensaba que una vez habías descubierto el arte de escribir ya lo tenías para toda la vida. Pero se ve que no. No será porque no lea, porque ahora estoy más inmersa en ello que en toda mi vida. Debe ser porque no tengo tantos estímulos positivos, y por lo tanto no me hacen soñar como antes. Aunque claro, de lo malo también puede hacerse poesía. 
El caso es que no sé que escribir, ni sobre qué, ni cómo, ni por dónde empezar. Hay días que me noto más inspirada y creo tener la capacidad de retener ideas en mi mente para luego transmitirlas aquí, pero luego me da por hacer una cosa diferente, voy a trabajar y ya se me olvida todo. Cuando vuelvo ya no sé ni por donde estaba ni que tenía que escribir. Un desastre! Otras veces yo misma me siento amenazada por no poder escribir. Por no obligarme a visitar el blog más a menudo y leer los blogs de otra gente haber si así me entra la vena creativa, pero me da pereza ponerme a ello. 
Quizá es que necesito un "retiro" momentáneo, pero me da un "nosequé" haber de abandonar por un tiempo el blog, después de haber estado tan enganchada en ocasiones a él y haber disfrutado tanto en contar y relatar historias que me he inventado o que he vivido a lo largo de los cuatro-cinco años de vida. 
Puede ser que cuando vuelva a disfrutar de un fin de semana en condiciones o a respirar aire puro un domingo o a dar un paseo de la mano del chico más molón del mundo con tiempo (sobretodo) vuelvan a activarse mis neuronas y decida volver a empezar. Así que si veis que no estoy mucho por aquí, perdonad mi ausencia. 

Dicen que finjo o miento
Todo lo que escribo. No.
Yo simplemente siento
Con la imaginación.
No uso el corazón.
(Dicen que finjo o miento-Pessoa)

domingo, 22 de diciembre de 2013

De vuelta a ti


Yo andaba sin buscarte y te encontré, algo así rezaba Cortázar. 
Este año he tenido mucho tiempo para pensar en lo nuestro, en nuestro futuro, en que debemos hacer; sobretodo que debo hacer con mi vida. 
He tenido tiempo para cambiar de opinión unas diez veces al mes, de estar segura de querer una cosa y descartarla al día siguiente. He pasado de querer irme a toda costa de este país que me ahoga, de este trabajo que no me deja progresar y que cada día que pasa me doy cuenta que sé menos cosas y que por la ineptitud de los que nos contratan nos degradan y nos hacen sentirnos inútiles pero eso sí calladitos, a querer quedarme e intentar luchar por algo. 
Este algo vendría a ser lo nuestro. Porque yo sinceramente no te quiero aquí a tres horas de avión, que me parecen muy bonitas las despedidas en los aeropuertos y muy de película, pero muy tristes, muy valientes pero innecesarias. No nos quiero en la distancia, ni hablando por la pantalla del ordenador los días que podamos, ni sufriendo sin ti. Que no quiero perder nuestro abrazos al entrar en casa, ni el calor que se desprende de nuestros besos, ver tus ojos iluminados y decirnos esas tonterías con las que nos convertimos en niños otra vez. 
Tal vez, otros no lo entiendan, pero todos tenemos que renunciar a algo en la vida. Los que se van también renuncian, y aunque en parte los envidio, prefiero no envidiar no tenerte más. Quizá unos piensen que me estoy equivocando y puede que yo haya días que también lo piense, pero ahora he tomado una decisión y además nunca se es demasiado mayor para irse a vivir a otro sitio. 
Y viendo llegar este año que ya está a punto de empezar, grandes planes nos acechan. Y eso es (casi) lo único que le pido al nuevo año, que continuemos dándonos abrazos de esquimal, que continuemos cuidándonos cuando estemos resfriados, que nos resguardemos del frío, arriesgándonos y que estemos llenos de amor al menos todo un año más

"No te rindas, 
por favor no cedas, 
aunque el frío queme 
aunque el miedo muerda"
M. Benedetti