
Si vamos a tener que convivir durante un año entero, espero que aprendamos a ser amigos. Espero que aprendas a tener paciencia conmigo y yo contigo. A que podamos discutir las cosas e intentar mejorar lo que no conseguimos hacer en 2012. Este año impar no voy a pedirte la luna como quizás hubiese hecho en otras ocasiones. Ya sé que no estás para regalar nada y que vas a tener suficiente trabajo para contentarnos un poco a todos. Pero portate bien, por favor. Que algunos aún tenemos esperanza, aún tenemos ilusión por hacer cosas, aunque sean con algunos cambios de última hora. Quizá tenía que haberlo escrito en la carta de los Reyes Magos, pero tú llegaste primero. Da la oportunidad a la gente que se lo merece, a los que están peleando día a día por salir adelante, a los niños que quieren ser mayores algún día, a los que quieren seguir pedaleando hacía delante aunque la carretera esté llena de curvas, a los que un día fueron útiles en esta sociedad. Tómate un minuto. Respira y actúa. Danos la mano. Haz que exista ese ángel de la guarda que (algunos) no hemos visto nunca. El empujoncito que nos falta. Sacúdenos los miedos. Enséñanos a ser valientes, a tirarnos a la piscina aunque no sea verano. A que todo llega cuando tiene que llegar. Pero sin resignación. Danos motivos para sonreír. Que no todo sea oscuridad. Quiérenos.