miércoles, 4 de julio de 2012

Je veux te voir

Te sientas en la última mesa de la terracita. Cojines verdes y amarillos a rallas. Botellas de agua en cada mesa, decoradas con acuarelas, una dibujada con frutas verdes, otra con utensilios de cocina, con animales marinos, con veleros azules, y así hasta llegar a una decena. Los farolillos encendidos alumbrando. Una hoja de papel y un lápiz junto a ti. Tu pelo recogido con un coletero que termina en una flor violeta. Una pareja en la mesa de tu izquierda, que se coge de la mano y se da mimos. Un camarero joven que se acerca a ti. Un mojito de frutas del bosque-dices, por favor. Dejas tu bolso grande, lleno de recuerdos reposado sobre la silla de enfrente. Un chico con bigote te saluda desde el extremo norte de la terraza, pero no le conoces. Son las once menos cuarto. La luna se está alzando y quiere reflejarse en el estanque del parque. Una llamada en el móvil. Es él. Pones música en tus oídos. Faltan quince minutos. Escribes Madrid en letras mayúsculas. Y escribes para conocer. Con una venda en los ojos roja te imaginas de su mano, mientras su voz te guía por las calles, en plena madrugada. Mientras recordaís a Alatriste y aquella colección que tienes en la estantería de casa que regalaba el País, cuando tenías doce años. 
Una chica sube al escenario, es inglesa, pero la entiendes. Dice que esta noche dará un concierto en acústico. Y a ti te encanta. Vuelves a mirar el móbil. Las once y diez. Diez minutos tarde, como otras veces. Empieza con "the one" y sacas la cámara de fotos, justo cuando unos labios te rozan la mejilla.  Dice " cierra los ojos, yo te cuento". Y la música invade todo el espacio, dulcemente. 

2 comentarios:

Un tal Jesús dijo...

Puedes sentirte dentro solo con leer lo que escribes, me gusta como lo cuentas, es muy fácil sentirse parte de la escena y dejarse llevar.
Saludos!

P. dijo...

Como dice "Un tal Jesús" es imposible leerlo y, al acabar, no cerrar los ojos e imaginarse dentro! :)